Russian Doll

De entre lo mejor que nos dejó 2019 hay que destacar, sin duda, Russian Doll. Por inteligente, por fresca, por original y porque son series como esta las que, más allá de los bombazos de turno como Juego de Tronos, demuestran que no estamos hablando de un género menor.

Creada por Ammy Poehler, Leslye Headland y Natasha Lyonne (que también da vida a la protagonista, Nadia Vulvokov) y distribuida por Netflix, arranca moviéndose en el terreno de la comedia para, poco a poco, ir descubriéndonos, sin salirse de los márgenes de lo cómico y desplegando unos diálogos tan ágiles como agudos, una historia más profunda de lo que en un primer momento pudiera parecer. Y es que Russian Doll comienza recordando vagamente a ese Atrapado en el Tiempo al que diera vida Bill Murray (no obstante, según el portal IMDB, las creadoras citan el film como una de sus referencias y el estreno de la serie se produjo el uno de febrero, un día antes de la celebración del Día de la Marmota) y, casi sin darnos cuenta, nos vemos inmersos en una historia bien distinta, más profunda e, incluso, oscura.

La protagonista, Nadia, está celebrando su 36 cumpleaños y todo parece ir bien, desarrollándose al modo de un capítulo de Sexo en Nueva York pasado de vueltas o acaso actualizado y más realista que ese subproducto sobrevalorado, hasta que ella muere. Y resucita; vuelve a la casilla de salida. Para volver a repetir la misma fiesta de cumpleaños y, pese a no realizar los mismos actos, volver a morir… y a resucitar. Así una y otra y otra y otra vez, hasta que comienza a buscar el modo de salir de lo que se antoja, más que círculo vicioso, una escalera de Penrose (como si estuviera encerrada en una pintura de Escher y cada salida no fuera otra cosa que una nueva entrada al cuadro), antes de que sea demasiado tarde y se pierda en una realidad totalmente alejada de la que conoce.

A destacar, aparte de la interpretación (espléndida) de Natasha Lyonne, que le ha valido una nominación a mejor actriz de comedia o musical en los recientes Globos de Oro 2020 (y un reparto que no le va a la zaga), una banda sonora cuidada y meticulosamente planificada; solo para la canción que abre la serie y se repite a cada resurrección de Nadia, Gotta get up, valoraron desde Crazy Feeling, de Lou Reed, hasta No Fun, de The Stooges, entre otras.

Aunque el final de la primera temporada cierra, aparentemente, el hilo argumental, en el verano de 2019 se confirmó una segunda temporada para este 2020 y, según Natasha Lyonne, hay planificada una tercera y última. Esperamos con ansia la segunda y confiamos en que Russian Doll no acabe siendo, en sí misma, un Día de la Marmota y los espectadores tengan la sensación de haber visto ya, con variaciones, cada uno de los capítulos que están por venir. Por la calidad de la primera temporada, no creemos que esto suceda.

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