Doom Patrol

Pues aquí tenemos otra serie de superhéroes y van… Van tantas que ya toca tirar de los restos, como si estuviéramos a finales de la campaña de rebajas, cuando ya apenas queda otra cosa más que zapatos de la talla 46 y camisetas XXL con alguna tara. Porque Doom Patrol es eso; caso aparte es que lo lleve a mucha honra y deje bien claro desde un primer momento que no busca engañar a nadie.

DC Comics no es solo Batman, Superman y el resto de la Liga de la Justicia; hay muchos otros superhéroes dentro de su universo. Claro que, si partimos del hecho de que más de uno (y de dos) de los integrantes de la mencionada Liga de la Justicia ya sobran, nos podemos hacer una idea de la clase de personajes que nos vamos a encontrar en Doom Patrol. La premisa de la serie es que todos sus integrantes (Robotman, Elasti-Girl, Negative Man y Crazy Jane —más adelante contarán también con Cyborg—) no pidieron ser héroes, ni tener superpoderes, ni nacieron con ellos; son todos fruto de diversos accidentes y será gracias a la ayuda de Niles Caulder (una especie de Profesor Charles Xavier del Lefties, interpretado por Timothy Dalton) que irán controlando y desarrollando sus poderes. Aunque en realidad les tocará buscarse la vida bien pronto y hacer frente a diversos enemigos, desde científicos nazis a sectas, por aquello de evitar el fin del mundo. Ya sabemos cómo funciona esto, ¿no?

La serie intenta tener su gracia y ser irreverente, pero no lo consigue. Como tampoco logra mantener unas dosis de acción constantes ni elevadas (apenas algún pico de violencia que se agradece como agua de mayo). Fallando esos dos pilares de cualquier ficción de superhéroes, poco queda por hacer; sobre todo cuando, para colmo, el ritmo flojea y casi hay que hacer esfuerzos para terminar de ver cada uno de los capítulos y no ponerse a otra cosa (a cualquier otra cosa).

Es una serie prescindible, innecesaria y a demasiados ratos aburrida. Lo sentimos por Brendan Fraser, que interpreta a Robotman, porque nos cae bien y lo mismo gracias a esta serie podía haberse reenganchado al tren de Hollywood, si bien no tiene pinta de que vaya a ser así. Además, al estar embutido en un cuerpo de hojalata apenas se le ve la cara. Eso en el apartado de contras. Lo bueno es que tanta chapa le disimula el barrigón cervecero que se ha echado.

Al menos, todo sea dicho, parece ser que la serie ha sido renovada por una segunda temporada. Bien por ellos. Nosotros veremos cualquier otra cosa.

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