Carnival Row

Es una pena, Amazon, sé que lo intentáis y metéis mucho dinero y contratáis buenos actores y esas cosas, pero no termináis de dar con la tecla. Carnival Row tiene muchos puntos a favor y, sin embargo, no funciona. También es cierto que ese rollito steampunk se os ha ido de las manos, que me lo habéis plagado porque sí de hadas, faunos, brujas, hombres lobo, el primo de Frankenstein y la vecina del quinto de Lady Macbeth. Y eso satura un poco. Vamos, que ya no sabes si preocuparte de las hadas obligadas a abandonar su tierra porque la serie va del colonialismo y los refugiados; o de los faunos y su condición de ciudadanos de segunda, porque la serie va de la igualdad de derechos y oportunidades; o de la historia de amor que no podía faltar porque Carnival Row, en realidad, va de lo de siempre. O de todo a la vez, por qué no, con misteriosos asesinos monstruosos y todo incluidos. ¿Quién da más?

El caso es que ni teniendo en el reparto a figuras tales como Orlando Bloom, Cara Delevingne o Jared Harris termina de atraer lo suficiente. Algo que debería bastar a los mandamases de Amazon Prime Video para empezar a sospechar que, lo mismo, les están empezando a marcar golazos por la escuadra dada su ansia (especialmente cuando Disney y su plataforma están listos para saltar al ring) de ampliar catálogo y, no lo olvidemos, su necesidad de sacar adelante, de una puñetera vez, una serie de la que todo el mundo hable o, por lo menos, gane premios y el favor de la crítica.

Y es que HBO tiene, entre otras, Juego de Tronos, True Detective, Chernovyl y Westworld; Netflix, por su parte, Stranger Things, Narcos y un buen puñado de series y documentales de aprobado alto. Y luego tenemos a Amazon… que te entrega tus compras al día siguiente, que no es poco; luego, si quieres ver Carnival Row, ya es cosa tuya.

El problema de CR, llamémosla así, ya en confianza y con el permiso, o no, del futbolista portugués, es que da pereza verla. No engancha, las tramas se suceden y solapan sin que desarrolles la más mínima empatía por ninguno de los personajes y, para colmo, Orlando Bloom se pasa la mitad de sus escenas con cara de estar aguantándose un pedo (que tampoco es el primer actor con ese problema; algún día, lo mismo, hablamos de ello).

Aún así, por alguna razón, habrá al menos una segunda temporada de CR. En realidad, sabemos la razón: fue renovada antes del estreno de la primera temporada. Y pensar que en su momento, al arrancar el proyecto, Guillermo del Toro iba a ser guionista, productor y director… Al final, los que iban a trabajar a su lado, junto a algún fichaje más, ocuparon su puesto y se echaron esas labores a sus espaldas.

Todo esto recuerda un poco al título de aquel libro de Bukowski: El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco.

Pues eso.

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