Westworld

Hay que ser muy bueno para partir de una mala película setentera como Almas de Metal y terminar haciendo algo tan rematadamente espectacular como Westworld. El film original era tan mediocre que ni la presencia de Yul Brynner fue capaz de insuflarle vida y, por si fuera poco, no podía haber envejecido peor. Aunque debemos reconocer que nos dejó, al menos, un par de cosas a tener en cuenta.

La primera fue que el ya fallecido Michael Crichton vio hace más de cuarenta años el potencial narrativo y comercial de un parque temático en el que todo empieza a fallar. Él fue el guionista y director de la película original y ese critical failure fue algo que supo explotar al máximo años después, en su novela de más éxito: Parque Jurásico.

Cartel de “Almas de Metal”, película de 1973

La segunda y más importante es Westworld en sí, la idea, el concepto. Algo que Jonathan Nolan y J. J. Abrams, que parece estar en todas, el cabrón, han sabido llevar al máximo de su potencial en la serie.

Westworld no va de un parque temático ambientado en el salvaje oeste al cual la gente va a pasar las vacaciones disparando a cuatro forajidos robot, dejarse los cuartos jugando al póker en el saloon y acostándose con furcias cíborg decimonónicas en enaguas. Eso apenas es una visión superficial, de principiante, de pardillo; como cuando viajas al extranjero y el primer día vas y comes por el centro de la ciudad, dejándote los cuartos a lo tonto, en lugar de alejarte un par de calles de la ruta marcada por los turoperadores y conocer de verdad la ciudad. Del el mismo modo que los visitantes del parque pueden quedarse en esas experiencias primarias y de paquete básico, de corre, ven, hagámonos y selfie y sigamos, más allá de eso Westworld ofrece todo un mundo por descubrir.

Para lograrlo, para superar una experiencia de fin de semana en la cual a un robot se le cruzan los cables, Nolan y Abrams han sabido rodearse de los mejores:

Un elenco de guionistas bien curtidos, con Nolan a la cabeza; un reparto para enmarcar, con Anthony Hopkins y Ed Harris como primeras espadas, acompañados por Evan Rachel Wood, Thandie Newton y Jeffrey Wright, por destacar apenas a unos pocos. Y, ya como guinda, la música corre a cargo de Ramin Djawadi (Juego de Tronos, Iron Man, Prison Break…).

¿Cómo si no lograr 22 nominaciones a los EMMY?

Westworld es una mirada seria a las posibilidades y consecuencias de la Inteligencia Artificial (y no estamos hablando de algo tan lejano en el tiempo ni tan distópico), es un viaje a los deseos y motivaciones del ser humano. Hay quien prefiere un riesgo controlado (oxímoron donde los haya) y quien opta por cargar sus alforjas con lo estrictamente necesario e ir a por todas, le lleve donde le lleve. Nolan ha optado por este último camino. Y el resultado no podía haber sido mejor.

La segunda temporada llegará en la primavera de 2018 y, por lo que deja entrever el tráiler, acción y tiros no le faltarán. Confiemos en que esta vez no se quede en una experiencia de fin de semana.

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