The Terror

Cuando uno se enfrenta a una serie basada en un libro basado a su vez (muy libremente) en una historia real, sabe que no habrá término medio: o es mala de necesidad y toca maldecir la hora en que decidió ver semejante despropósito, o es rematadamente buena. Un ejemplo de este último y afortunado caso sería la película El Renacido; basado en la novela de Michael Punke que (muy libremente también) trataba una historia verídica.

Ahora, por partes:

The Terror narra las aventuras y desventuras de las tripulaciones del Terror y el Erebus, dos buques de la Royal Navy que, buscando un paso al norte de Canadá para poder comerciar en el Pacífico sin necesidad de atravesar el Estrecho de Magallanes, terminan atrapados por el hielo en el Ártico (héroes, pioneros y todo lo que queramos, pero en el fondo cuñados, todos, de los de «seguidme que por aquí se ataja y no hay radares ni Guardia Civil»).

En la historia real ambos barcos desaparecieron y todos murieron. Años más tarde se encontraron algunos cuerpos de los desdichados marineros (con señales evidentes de antropofagia) y mucho tiempo después, en fechas más recientes, se logró dar accidentalmente con uno de los navíos. Y ya en la novela de Dan Simmons, más que basada, ambientada en aquella expedición, aparece una criatura misteriosa que comienza a hacer lo que suelen hacer las criaturas misteriosas cuando tienen un mal día o han discutido con su pareja.

Y con estos mimbres sobre la mesa te enteras de que como productor ejecutivo está Ridley Scott. Sí, el mismo Ridley Scott de Alien, el mismísimo; no sé si habrá más tipos que se llamen Ridley Scott, supongo que es posible, pero tampoco creo que importe. Y claro, si mezclas criaturas misteriosas liándola parda entre tripulaciones en mitad de la nada con Ridley Scott entre bambalinas, temes que The Terror pueda ser una especie de engendro que bien pudiera llamarse Alien on Ice, por aquello de que si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato.

Pero no, afortunadamente no. The Terror no es un pato sino, ante todo, una serie dramática, bien ambientada y con el elemento de la criatura salvaje como guinda para un cóctel ya de por sí explosivo ante una situación límite. «Podría ser peor, podría llover», como dijo el gran Marty Feldman (salvando las distancias, claro está, pero valga como símil).

Así que sí, The Terror es buena, rematadamente buena, adictiva y para nada Alien on Ice ni nada que se le pueda parecer, si bien se nos pueda antojar que en el primer episodio nos regalen un ligero guiño a los espectadores, un guiño que parece un pato pero se queda casi en una gracieta. Ridley, no podías dejarlo pasar, ¿verdad?

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