Taboo

Taboo es, probablemente, de lo mejor en cuanto a series en lo que llevamos de año. Y, por muchas gratas sorpresas que nos pueda dar aún este 2017, será de lo mejor que nos deje.

Ambientada en Inglaterra, a comienzos del siglo XIX, es oscura, tiene intriga, dosis de drama y acción, y su historia es más que adictiva. Pocos peros se le pueden poner a esta coproducción entre la BBC y el canal estadounidense FX, en cuya producción ejecutiva tenemos a un Ridley Scott que últimamente parece muy dedicado a estas labores (aunque con algún que otro fiasco de bulto) y al actor Tom Hardy; en estado de gracia en los últimos años (candidatura al Oscar por El Renacido de por medio) y que, aparte de producir y firmar la historia, se reservó el papel principal. Y vaya si lo supo aprovechar.

Pese a que Taboo pueda ser considerada un drama histórico, no nos equivoquemos, la historia aquí es la del protagonista, James Delaney (Tom Hardy), el cual acaba de regresar de África a su Londres querido después de tantos años que ya le daban por muerto. Claro, cuando uno regresa así, sin mandar una postal antes (que lo mismo la mandó, pero el servicio de correos en África hace doscientos años pues me imagino que mal) ni avisar a los colegas en plan “llego, me cambio, bajo y nos tomamos unas birritas y nos ponemos al día”, y resulta que acaba de morir tu padre, pues el asunto de la herencia toca la moral a más de uno; a tu cuñado el primero, claro está. Y muy especialmente cuando dicha herencia incluye un pedazo de tierra en disputa entre el Imperio Británico y los aún jovencitos Estados Unidos, que se ve que en su día dejaron un par de flecos en los papeles del divorcio: ya se meten la Compañía Británica de la India Oriental, un puñado de espías, otro de conspiradores y el cuñado de marras de por medio y tienes el follón montado.

A partir de ahí, poco se puede decir sin caer de spoiler en spoiler, aunque el tema de que la serie se llame Taboo en lugar de Voy a hacer de mi capa un sayo (menos comercial pero igualmente válido), quede resuelto bien pronto. Es más, lo del tabú es casi secundario: alimenta algunos de los demonios internos del personaje, sí, pero el resto de demonios también están de buen año, la verdad.

Tom Hardy

Tom Hardy ya ha anunciado una segunda temporada que, como la primera, constará de 8 episodios, para 2018. Y al parecer la idea es cerrar la historia con una tercera.

Aquí va un protospoiler (me acabo de inventar la palabra y probablemente no sea la adecuada; en realidad lo pongo así porque queda mejor que decir que me estoy tirando a la piscina anticipando hechos): James Delaney morirá al final de la tercera temporada. Es un antihéroe atormentado que sólo conoce uno de los significados de “final feliz”; si no muere antes es porque la serie es él.

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