Preacher

Hay dos tipos de predicadores: los que dicen haber encontrado a Dios y los que afirman que Dios los encontró a ellos. Jesse Custer, protagonista de Preacher, pertenece a este último grupo, el de los pesaditos, los de los discursitos cansinos acerca de misiones divinas y su papel en algún misterioso plan celestial. Pero Jesse fuma, bebe hasta caer por K.O, es malhablado y, de no ser por el alzacuellos, pasaría por una estrella del rock; así de bien le sienta el negro y así de bien se peina, que su tupé no sufre en medio del sofocante calor texano. Cae majete. Vamos, que te imaginas yendo de copas por ahí con él.

Dominic Cooper es Jesse Custer en Preacher

Además, el hecho de verse tocado por la varita divina y disponer de un poder que escapa a su comprensión (otorgado por una criatura sobrenatural llamada Génesis) lo lleva bastante mal y le causa más tribulaciones que alegrías. De modo que ahí está él: un hombre roto pagando aún las facturas de un oscuro pasado, que de la noche a la mañana tiene que lidiar con un vampiro irlandés, con ángeles y demonios y, por si fuese poco, también con su ex. Las desgracias nunca vienen solas.

Preacher, como viene siendo habitual últimamente (The Walkig Dead, Lucifer, Daredevil, Arrow… y así podríamos seguir una lista que se contaría por docenas) está basado en un cómic. Hay tantas y tantas series que parten de ahí que pareciera que Marvel y DC Comics estuvieran de saldo. O eso o que las productoras de televisión se hayan lanzado a comprar derechos en masa, soltando los dólares que hagan falta con tal de que la competencia no se les adelante con el siguiente pelotazo. A veces esos pelotazos en potencia terminan siendo rotundos fracasos y otras veces funcionan, también depende del empeño y saber hacer de quienes se ponen al frente de cada uno de esos proyectos.

Preacher es de los que funcionan: tiene ritmo, humor, una buena banda sonora y un aire a western que le da un toque, un atractivo especial. Respecto a esto último habría que preguntarle a Dominic Cooper, el actor que da vida a Jesse, si tomó o no como modelo para su personaje al Lee Van Cleef de la Trilogía del Dólar: sus andares, sus poses, su sonrisita socarrona y su cara de “se está rifando una hostia” recuerdan a él, en cualquier caso.

No estamos frente a una serie imprescindible, pero sí ante una de esas que se ven con agrado, que puedes recomendar sin quedar como un freak. Una serie que llega gracias a AMC y que ya estuvo cerca de hacerse realidad de la mano de HBO hace más de una década, pero que algunos ejecutivos echaron atrás por considerar la historia “demasiado oscura y religiosamente controvertida”. Sí, la misma HBO de Game of Thrones, True Detective o Los Soprano. Ver para creer. A buen seguro que esos ejecutivos se han ganado una larga estancia con alojamiento y desayuno en el purgatorio.

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