Our Cartoon President

De verdad que los hay que parece que ni se esfuerzan. Our Catoon President es una serie de animación que partía de una idea ni especialmente buena ni mala: parodiar a Donald Trump. Y podría haber funcionado a poco que le hubieran puesto ganas. Porque no deja de tener su punto de complicación parodiar a una parodia. Ahora, si te limitas a ir a lo fácil te sale una serie descafeinada y sin gracia.

Tampoco hay que olvidar que, por mucho que estemos en plena era global y de la información y puedas ver en tu tablet una serie croata lo mismo que una yankee, como es el caso, este en particular no deja de ser un producto pensado exclusivamente para el público norteamericano. Hay infinidad de referencias a la política interior de Estados Unidos; tantas que, por muy informado que uno esté, siempre habrá algo que se le escape. Aún así no se pierde el hilo porque los argumentos son de una simpleza absoluta, rotunda, brutal.

Como la caricatura que hacen de Trump. No se comieron la cabeza; es como si hubiesen metido en una licuadora a Homer Simpson, Peter Griffin, el ego de Cristiano Ronaldo y medio kilo de naranjas cultivadas en Chernóbil, para que el producto final salga con ese naranja nuclear tan repulsivo. Et voilà: con ustedes el 45 Presidente de los Estados Unidos. Ególatra, encantado de haberse conocido y de ser presidente; más obsesionado con destruir el legado de Obama que de dejar un legado propio, sin proyectos para el país ni otro interés que verse a sí mismo en la televisión, en Fox News, vamos, que es donde lo tratan bien.

Llegado este punto, si alguien está leyendo esto tal vez se esté preguntando si he dejado de hablar de Trump el personaje de la serie para empezar a hablar de Trump el presidente. Y claro, ahí está el problema. Hablaba del personaje, por cierto, pero son cosas a las que uno se arriesga cuando decide parodiar una parodia.

Si lo haces ve a por todas, al límite, como hicieron South Park con Sadam sodomizando al mismísimo Satán, pero no te quedes en las cuatro gracias facilonas. ¡Esfuérzate un poco, joder!

De modo que lo que tenemos aquí es un pudo haber sido y no fue, un intento fallido, un producto que pretende lucir agudeza y sarcasmo pero no llega ni a acercarse siquiera al mínimo que cabría esperar dado el tema y, especialmente, el personaje (que en este caso lo es todo) y que apenas logra arrancar alguna sonrisa al espectador. Showtime, responsable de este epic fail, podía haberlo hecho mejor.

Lo único a valorar de Our Cartoon President es que, una vez más, los norteamericanos nos vuelven a mostrar que allí sí entienden el verdadero significado de la libertad de expresión. No hay ningún problema en retratar al presidente como un cretino o a sus hijos de idiotas sin remedio. Aquí en España habrían llovido las demandas sobre los productores, los guionistas y la cadena de televisión que osara emitir algo así sobre nuestro jefe de Estado.

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