Living Biblically

Hoy por hoy no es tan común que aparezcan sitcoms al estilo de las que se hacían hace diez o quince años: series sobre parejas de treintañeros, jóvenes urbanitas megafelices y guapísimos, y sus andanzas en compañía de amigos o colegas de trabajo. Series en vía de extinción, al estilo de Dharma y Greg o Reglas de Compromiso (Rules of Engagement), que podían no ser especialmente buenas, pero con sus luces y sus sombras (e incluso algo de pasteleo innecesario) al menos hacían pasar un buen rato. La televisión, al fin y al cabo, se inventó para eso, ¿no es así? Será que los gustos han cambiado o que hoy en día los jóvenes urbanitas son en su mayoría hipsters de medio pelo con el sentido del humor taponado por el cinismo y su ego desmedido.

Y así las cosas nos encontramos que, estando la producción de series en lo alto de la cresta de la ola (y sin indicios de que vaya a romper en breve), y con un público cada vez más ávido de ficciones rompedoras y originales, aparece Living Biblically, que no es más que una vuelta de tuerca al estilo de las sitcoms mencionas anteriormente, pero con su punto de originalidad. Un punto a favor.

Living Biblically está basada en el best seller de A. J. Jacobs La Biblia al pie de la letra (The year of Living Biblically), publicada en 2007, y trata de Chip (Jay R. Ferguson), uno de esos jóvenes (no tan joven en realidad) profesionales urbanitas con un buen trabajo y un buen piso, que vive con su pareja y sin hijos; exuda felicidad por todos sus poros, el bueno de Chip. Nos podemos imaginar sin problemas cómo era su vida antes del incidente que hace arrancar la serie, hemos visto cientos de series sobre jóvenes urbanitas solteros. Pero llega el incidente, que no es otro que la repentina muerte de su mejor amigo. Esto hará que Chip se replantee su estilo de vida y, por si fuera poco, su mujer le dice que van a ser padres. ¿Y qué hace el bueno de Chip? Pues buscar respuestas en la Biblia y tomar la decisión de vivir acorde a lo escrito en ella, literalmente. Tampoco se podía esperar otra cosa de un tipo llamado Chip. De hecho hasta el cura al que pedirá consejo se reirá de su ocurrencia.

Y así Chip hará frente a los falsos ídolos, a los malos vecinos, a los adúlteros y a toda situación que se le ponga enfrente, siguiendo al pie de la letra las sagradas escrituras. Tiene su punto de moralina la serie, no vamos a negarlo, pero lo compensa con unos chistes bien traídos y cierto ingenio. Por supuesto, Chip no estará solo en su aventura bíblica, y su mujer, Leslie, aunque considere que él está haciendo una estupidez, le apoyará incondicionalmente. También contará con lo que él llamará su God Squad, compuesto por el cura de su parroquia y un rabino amigo de cura. Ambos le darán consejos y apoyo, aunque dejen claro que tomar la Biblia al pie de la letra sea un poco demasiado. Otra cosa será cómo se lo tomen sus compañeros de trabajo, porque claro, vivir según qué reglas puede hacer que no pases lo que dice muy desapercibido. Pues bien, se lo tomarán bien, esto es una sitcom, no podía ser de otra forma.

Humor descafeinado, blanco y apto para todos los públicos. Que nadie espere oír palabras malsonantes ni chistes zafios en una serie que tiene por protagonista a alguien que podría pasar perfectamente por primo de Ned Flanders. ¡Ah! Y que nadie espere tampoco una segunda temporada. Pese a comenzar con unas cifras de audiencia nada desdeñables, estas se fueron desplomando poco a poco y finalmente se anunció su cancelación.

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