Hot Streets

Si Adult Swim se lanza con una nueva serie de animación y esta lleva la firma de uno de los guionistas de Rick & Morty, Brian Wysol, lo normal es empezar a salivar y no ver el momento de hincarle el diente.

La serie en cuestión es Hot Streets. Es una basura. Así, por resumir, pero podemos dedicarle más tiempo; total, si están leyendo esto es que no tienen otra cosa mejor que hacer.

Hot Streets nos narra las aventuras de dos agentes del FBI que investigan casos paranormales, para ello cuentan con la ayuda de la sobrina de uno de ellos y de un perro cobarde y medio idiota que medio habla. Respecto a esto último uno tiene que preguntarse si Scooby Doo le pudrió el cerebro en su más tierna infancia a Brian Wysol, hasta el punto de no darse cuenta de que estaba cayendo en uno de los casos de plagio más flagrantes que se han visto en los últimos años en televisión. Sólo esto ya sería motivo de rechazo más que justificado hacia la serie, si bien, si esta tuviese ingenio, gracia y, obviando al Scooby Doo de tercera, originalidad, lo mismo hasta se hacía la vista gorda. Pero no. No hay ni rastro de ingenio, la gracia brilla por su ausencia y de original tiene bien poco. No llega ni a subproducto de Rick & Morty. Ni a cara B; no son ni siquiera los retales rechazados de Rick & Morty. Son paridas sin sentido alguno, tal vez alumbradas bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente sin receta. Los personajes son planos, los guiones ridículos y lo mejor que se puede decir de ella es que los capítulos son cortos, de unos diez minutos.

Da la impresión, vamos, me lanzo con la teoría, de que Brian Wysol al rebufo del éxito de Rick & Morty les fue con este proyecto, que probablemente tenía guardado en un cajón desde hacía años, o acumulando polvo en el desván de casa de su madre, que seguro que estuvo a punto de terminar en la basura varias veces, a los de Adult Swim. Y estos dieron el visto bueno vete tú a saber por qué. El resultado: pues que les metió un gol. Un gol de los que duelen.

Como duele ver la serie, de verdad que duele. Da hasta pereza hablar de ella. Y, para ser honesto, uno se pregunta por qué decidió ver tres capítulos tras lo insufrible que fue el primero, quizás para cerciorarse de que era mala de verdad, por aquello de que muchas veces los primeros capítulos apenas están ahí para presentarnos a los personajes y ponernos en situación (más aún con una duración de diez minutos) y lo mismo luego mejoraba. Pero no. Ni mejora ni tiene pinta de que lo vaya a hacer.

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