Get Shorty

Llegábamos a Get Shorty con sentimientos enfrentados. Por un lado porque hay que dejar descansar a los muertos; Elmore Leonard, autor de la novela en la que se basa falleció hace pocos años y de tal novela ya se realizó una adaptación al cine, Cómo conquistar Hollywood (con reparto de lujo) e incluso una secuela: Be cool. Parecía que Get Shorty ya había dado todo lo que podía dar.

Pero por otro lado la historia es tan buena (Leonard fue uno de los grandes escritores norteamericanos del pasado siglo, sin artificios, sin edulcorantes, puro pulp, y no se le reconoció lo justo; al menos a este lado del charco) que había que darle una oportunidad.

Y mereció la pena.

Uno se pregunta por qué se decidieron estos tipos de la Metro-Goldwyn-Mayer a resucitar Get Shorty. Tal vez porque no querían dejar escapar la oportunidad de sacar tajada de la fiebre de las series que estamos viviendo, pero tampoco querían gastarse mucha pasta. Y entonces alguien preguntó si podrían hacer un refrito de alguna historia cuyos derechos ya tuvieran. Quizás esta fuese la primera opción que barajaron, o puede que fuese la décima. Da igual, si me presentaran a quien dejara caer qué tal Get Shorty, le invitaría a una cerveza. A él o ella, también a quien dijera a continuación que le parecía una buena idea, que adelante, y a la madre que los parió. Todos invitados, a esta pago yo.

Uno de los grandes aciertos de la serie es alejarse lo suficiente del argumento ya conocido de la película como para ofrecernos una historia distinta pero con el mismo ingenio y humor; parodiando el mundillo de Hollywood lo justo para no caer una y otra vez en los cuatro chistes que sólo hagan gracia en Hollywood. Bien escrita, bien dirigida y bien actuada. No se le pide tanto a una serie, ¿verdad? Bueno, pues de vez en cuando te lo dan.

Hasta aquí la serie. Ahora toca hablar de Elmore Leonard, lo justito, tampoco nos pondremos aquí a escribir su currículum, apenas para que os hagáis una idea. De modo que, por resumir, ahí va la mejor y más veces repetida definición que jamás se haya hecho de él:

Elmore Leonard es el puto amo.

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