(Des)encanto

No es Los Simpson, no es Futurama, pero no está nada mal. Desencanto (Disenchantment), la nueva serie de Matt Groening, ofrecida por Netflix, es una de esas series con las que hay que tener algo de paciencia, pero termina mereciendo la pena. Los primeros capítulos no supuran (ni superan) el humor que podían ofrecer las anteriores creaciones de Groening, e incluso uno llega a preguntarse por qué Netflix se había lanzado con un proyecto así antes de, por ejemplo, rescatar a la tan injustamente maltratada y dos veces cancelada Futurama.

Por fortuna, Desencanto va mejorando el ritmo según avanza y uno se va familiarizando y cogiendo cierto apego al reino medieval de fantasía que nos presenta. Algo similar ocurre con los personajes; no hay ningún Homer (Homer es irrepetible, todo sea dicho), ni ningún Bender (también irrepetible), sino una princesa con problemas con el alcohol, su demonio particular y un elfo. Sí podemos hallar, por contra, referencias y guiños e incluso algún easter egg para los ojos más avezados y los fans más freaks tanto de Los Simpson como, especialmente, de Futurama. De hecho Bender y Fry aparecen brevísimamente en uno de los capítulos, a bordo de una máquina del tiempo.

Y es ahora, cuando llevas ya escritas poco más de doscientas palabras, cuando te das cuenta de que estás hablando tanto de las anteriores series de Matt Groening como de Desencanto. Es inevitable, por mucho que antes de sentarte a escribir te prometieras no hacerlo, o al menos limitarte, pellizcarte cada vez que las sacaras a colación. Te preguntas si Matt Groening será consciente de lo que le ha hecho a la cultura pop occidental. Es entonces cuando llegas a la conclusión de que Desencanto, siendo una buena serie, no llegará tan lejos. Y es que es un cuento, un cuento de fantasía, con humor y una trama que llega a ser interesante, pero un cuento. No al uso, en eso podemos estar de acuerdo, aquí no hay príncipes encantadores ni princesas modositas, los elfos son racistas y las hadas del bosque prostitutas. La primera temporada ha cumplido y todo apunta a una segunda y con suerte habrá unas cuantas más.

Pero es un cuento. Cada nuevo capítulo depende del que le precede; no se empieza desde cero con cada nuevo capítulo ni nada vuelve a estar exactamente igual al final.

Eso sí, al menos podemos afirmar que es un buen cuento.

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